miércoles, 7 de junio de 2017

El lápiz de labios del señor presidente #34 Lis Rodriguez


“El lápiz de labios del señor presidente”
Antonio Malpica

Alumna: Lis Rodríguez Rosales.
2.-C   #34

2016-2017
Maré es un viejito jubilado cuyo mundo comenzó a hacerse pedazos cuando quiso escapar de la rutina. Un capricho del azar lo pone en un torbellino de eventos desafortunados, y ahora tendrá que resolver el homicidio de su vecina para recuperar su vida y su libertad.
Todo comenzó un día cuando Maré salía de su casa rumbo a comprar su piezas de pan como era de costumbre todas las noches, su cena era leche con la pieza de pan que más le agradara pero ese día paso algo curioso al bajar del edificio donde vivió se percató de que una de sus vecinas, la del 102 había dejado sus llaves pegadas a la puerta y como Maré pasaba ahí todo el día sabía que ella regresaría hasta más tarde por su trabajo así que por algún instinto decidió tomarlas y guardarlas en el bolsillo de su saco.
Algo le hizo pensar a Maré que no estaría de más sacarle copia y tenerlas resguardadas en su casa por si algún día las llegara a necesitar así que decidió ir a la cerrajería y pedir copia sin saber lo que aquello le provocaría.
“Esta tarde vinieron dos personas diferentes a sacarle duplicado al mismo juego de llaves y podría asegurar que son las mismas porque ambos llaveros traían consigo un perrito Basset Hound” (pp.23)
Para Maré todo iba bien hasta que la curiosidad ya no pudo con él, sabía que faltaban unas horas para que su vecina arribara al edificio así que decidió entrar a ver su departamento, a ver su decoración, orden de los muebles, que tenía en la otra recamara que todos tenían pero los que vivan solos como ambos podrían darle diferentes usos; Pero algo resulto mal ¡La vecina del 102 llego antes¡ Maré se percató demasiado tarde porque él estaba adentro de su casa y claro que no quería que lo descubriera con las manos en la masa así que rápidamente decidió ir a la recamara que se supone ocupada para dormir aunque en ambas había camas y esto le causo confusión pero sin más preámbulos corrió hacia un closet y se juró permanecer ahí durante todo la noche con tal de que la vecina no lo viera y pensara que era de esos depredadores sexuales que atacan a sus vecinas mientras duermen.
Maré encerrado a su edad en aquel closet era algo casi imposible de imaginarse a sus años, el sabia que la vecina salía muy temprano rumbo a su trabajo así que sabía que tarde o temprano saldría de ahí con seguridad hasta que se dio cuenta de que la vecina no pasaba sus noches solita como lo aparentaba ya que un hombre atractivo físicamente la visito aquella noche aunque no pasara de una típica platica. Maré jamás había visto a aquel hombre en el edificio talvez era algo así como su amante pero no le tomo mucha importancia al asunto y como pudo se acurruco para al otro día regresar a su departamento y aprender la lección de no volverse a meter en el de alguien más.
Al otro día por la mañana Maré salió cuidadosamente del closet aunque sabía que su vecina ya no se encontraría ahí, el calculaba que ya eran por eso de las diez de la mañana pero algo extraño sucedió, el televisor seguía encendido cosa un poco inusual ya que se suponía que la vecina debería estar en su trabajo, así que Maré con mucho cuidado salió del cuarto a ver que sucedía y pudo ver a su vecina acostada en el sillón durmiendo con la televisión encendida así que decidió marcharse pero había un problema necesitaba las llaves para poder salir y una noche anterior el cerrajero cambio las chapas por lo mismo de que la vecina “extravió” sus llaves.
Maré busco por todos lados las llaves agradeciendo que su vecina no despertara y lo descubriera pero se dio cuenta de dos cosas muy importantes las llaves no están por ningún lado y su vecina tenía la misma pose desde la noche anterior, algo un poco inusual que las personas suelen moverse mientras duermen y aún más extraño que teniendo tres camas en su departamento decida dormir en el sillón; Algo andaba mal algo había sucedió por la noche, algo en lo que Maré no se pudo haber hecho participe, algo malo, un asesinato. La vecina del 102 estaba muerta, alguien la enveneno. ¿Pero quién? ¿Ella misma? ¿Aquel joven atractivo? ¿El cerrajero? , como fuera, Maré sabía que si lo descubrían ahí toda la responsabilidad caería en él y de algo estaba seguro, de que él no la mato.
Con desesperación por no encontrar las llaves Maré decidió saltarse por la ventana con tal de que no lo encontraran con el cuerpo de la joven del 102, pero una vecina lo vio salir de la ventana y él lo justifico diciendo que él había perdido sus llaves, con  tal de no alzar sospechas.
Esa misma mañana la muchacha que asea los departamentos llego al 102 pero no pudo abrir así que llamo al cerrajero y si ahí estaba el cuerpo de la señorita del 102, una joven tan guapa y gentil.
“La señorita en lo que cabe, era bastante rica. Quinientos mil pesos, inspector. Dígame si no hay mucha gente que es capaz de matar por esa cantidad” (pp.102)
Maré salió huyendo de su casa, pensando en fabricarse otra identidad ya que la policía lo buscaba gracias a la vecina que lo vio trepado en la ventana y tan rápido como pudieron en todos los medios aparecía la noticia “Joven muere envenenada por uno de sus vecinos”, la policía lo buscaba y sabía que si el mismo no encontraba respuestas lo meterían a la cárcel por un crimen que no cometió.
Todo apuntaba a que la señorita tenía a su poder un lápiz labial que procedía del señor presidente, una noticia muy escandalosa si fuera el caso de los medios; Pero con tal de mantenerlo en secreto y entregarlo le ofrecía mucho dinero, razón por la que todo apunta que la envenenaron, ¿Pero realmente hablaban de un lápiz labial? ¿Acaso no era solo un código? ¿Era algún secreto de estado? Preguntas que Maré no podía responderse debido a la poca información que tenía sobre su vecina pero Maré alguna vez la vio en su trabajo así que fue allí por respuestas y claro que encontró más que lo que necesitaba.
Resulto que aquel joven atractivo de aquella noche , lo confundió con el padre de la joven envenenada y le empezó a contar sobre los posibles sospechosos que a su consideración les importaba más cobrar el dinero del lápiz labial del señor presidente que la vida de una persona y claro fue así que se dio cuenta que aquel artefacto no era realmente un lápiz labial, si no que era un ejemplar sobre un escándalo del señor presidente del cual solo quedaba una copia la cual era la pieza cable para la gran cantidad de dinero del  cual todos en su trabajo estabas enterados.
Un libro con bastante misterio y emoción, al pensar en el titulo uno se puede imaginar millones de historia, considero que Antonio Malpica sabe cómo acomodar sus historias de una forma única, sin duda un libro que recomendaría, me hizo pensar y reflexionar sobre cuantas personas han estado en el lugar de Maré, la joven del 102 y el joven rubio.


Malpica, A. (2009) El lápiz labial del señor presidente. México: Gran Angular.

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