miércoles, 7 de junio de 2017

Frecuencia Júpiter || Diego Z. Velázquez #46 c

Frecuencia Júpiter


Autor: Martha Riva Palacio Obón
Editorial: Ediciones SM
Páginas: 114


Es una novela que no es propiamente ciencia ficción pero tampoco es totalmente realista. No trata exclusivamente de un romance adolescente ni sólo de un tema delicado, como los feminicidios que han asolado nuestro país. Tiene su dosis de música, su pizca de tecnología actual (Twitter), su buena parte de suspenso y sus laberintos mentales; pero no es una novela romántica, de denuncia, de nuevos medios, musical, de misterio o psicológica. O quizá sí, es todo eso, pero es mucho más: uno de esos ejemplos maravillosos donde el todo es mucho más que la suma de sus partes.

Emilia está en el limbo debido a un accidente desconocido para el lector. Para armar el relato de sus dieciocho años acude a las instantáneas que conforman su memoria: su abuela postrada para rezar; ella misma sentada en las piernas de un sacerdote; el día que conoció a Matías; la noche en que logró escuchar a Júpiter. Emilia quiere salir del coma, pero su única vía de contacto con el exterior es también su mayor fobia: una mariposa. La presente novela pretende crear conciencia entre los jóvenes sobre el uso de las drogas y sus consecuencias.
Ella estudia la prepa abierta y pasa mucho tiempo con su única amiga, Irene, y con la novia de ésta, Luisa (sí, dije novia. Y no, la homosexualidad de la pareja no es importante para la trama). Emilia es un poco geek: uno de sus pasatiempos es surfear en internet para leer historias sobre el fin del mundo y escuchar estaciones codificadas, probablemente por agencias de inteligencia gringas y rusas; pero también es una adolescente normal, enamorada de un chavo que vive muy lejos, en Chile (se conocieron mientras él estaba en México, pero han pasado años desde entonces). Al mismo tiempo, trata de establecer una relación adulta con su padre, lo que tiene cierto grado de dificultad para ambos, sobre todo en lo relacionado con la confianza y la responsabilidad (pero esto va en ambos sentidos: hay momentos en que no queda claro cuál de los dos es más inmaduro y vulnerable).
Sería, pues, una historia cotidiana y rutinaria (mariposas incluidas, ya que todos tenemos por ahí alguna fobia guardada) si no fuera porque, además, Emilia está en coma. Y este recuento de su vida se combina con pesadillas, alucinaciones o delirios. Ella sabe que tiene que salir del coma, pero la opción para lograrlo se relaciona con su fobia a las mariposas y, sobre todo, con la necesidad de enfrentar algo que ocurrió y que quizá no quiere recordar… Al mismo tiempo, Emilia recuerda algunos de los peores momentos de su vida y recrea constantemente su fobia: un terror absoluto a las mariposas.

Detrás de este fondo surrealista de planetas y mariposas existe una dura realidad que marca la vida de Emilia: la violencia que afecta al país y en específico los feminicidios, o asesinatos brutales de mujeres, que investiga su padre como periodista. Matías es hijo de una familia chilena marcada por la dictadura, por lo que el contraste entre ambos países es inevitable.

A diferencia de otros libros para jóvenes, donde se promueve la idea de mantener la virginidad antes del matrimonio, Emilia ya tuvo relaciones sexuales y no tiene grandes expectativas sobre el sexo. La autora afirmó que al abordar el tema trató de ser fiel a la realidad que viven muchos adolescentes.

"Aunque en mi libro la fobia a las mariposas es como una de las metáforas principales, no es sólo eso. De repente hubo una necesidad, a nivel personal, de poner un título que fuera más allá, retomar otros aspectos más allá del miedo", dijo sobre el cambio.


En el libro también hay párrafos enteros en lenguaje HTML.

"Es un idioma en sí... y es un idioma como tal, con sus propias reglas y toda una cuestión de gramática, de significados y de códigos", explicó la autora.
Los lectores curiosos podrán descubrir mensajes sobre el libro si buscan las páginas que incluyen los párrafos en HTML, como una repetidora rusa y una página de la NASA donde se puede escuchar Júpiter.

"Es tan fuerte su campo electromagnético que llega hasta la Tierra", dijo la escritora, quien describió el sonido como estática, pero "lo que lo hace asombroso es saber que es Júpiter", agregó. La referencia está incluida en la página 43.
La novela tiene momentos enternecedores y otros terroríficos; pero creo que lo que más me gusta es que toca temas complicadísimos con una gran naturalidad. No con indiferencia o cinismo, que conste: más bien, sin hacer grandes aspavientos o tratar de dar moralejas al respecto. Por ejemplo: Emilia y su galán están viendo Evangelion en casa de ella (solos, por supuesto) y de pronto pasan a los besos y más allá. Ella le pregunta: “¿Traes condón?”. Él responde que sí. Y siguen besándose. En ningún momento entra el interventor de la Secretaría del Pudor a editorializar. Y eso se agradece. Lo mismo cuando Emilia habla del alcoholismo de su papá: es algo que existe, y punto. Hay libros que prefieren optar por un mundo simplificado para no tocar ni de pasadita los temas que preocupan a los adolescentes (drogas, alcohol, sexo, violencia, etcétera) o que aprovechan cada mención de estos temas para dar un sermón al respecto


Recomiendo ampliamente la lectura de esta novela a cualquier persona que esté en la adolescencia, esté por llegar a esa etapa o la haya dejado atrás pero aún se acuerde de ella bueno, también a quienes no se acuerdan: les puede servir para refrescar la memoria. También es importante tener toda la atención en el libro puesto que el autor usa flashbaks y muchas veces el cambió en el tiempo de la historia es confusa (Eso me pasó a mí, me confundió un poco éste recurso literario)  

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